Es evidente que el tejido social se ha visto afectado sensiblemente, producto de la criminalidad y la violencia creciente, lo que obliga a todos, más allá de afiliaciones partidarias, a trabajar en el restablecimiento de la confianza.
Confiar es "depositar en manos de otro lo que se tiene en alta estima". Y si la gente de este país ha depositado en los 628 legisladores, el cuidado, el resguardo de los bienes jurídicos más apreciados: la vida, la libertad, el cuidado del patrimonio, la integridad física; es nuestro deber no sólo jurídico, sino ético, hacer que el Estado mexicano esté a la altura de las expectativas ciudadanas.
Es evidente que hay una crisis en todo el sistema de seguridad, entendiendo por ello la policía, la Procuraduría o las procuradurías, el sistema judicial y el de carácter penitenciario.
Por eso, creo que será un extraordinario mensaje el que esta tarde dé la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión a los mexicanos, que más que argumentos, esperan resultados.
Haber logrado, después de un intenso trabajo en las comisiones dictaminadoras, y ahora en el pleno de la Cámara de Diputados, reformas trascendentes como la de seguridad, la del Sistema de Seguridad Pública y las que discutiremos y, seguro estoy que, votaremos en los siguientes minutos, harán que el conjunto demuestre que más allá de filias y fobias, más allá de militancias partidarias, estamos, como ya lo sugería Otero, a la mitad del siglo XIX, unidos en lo fundamental. Por eso estas reformas adyacentes, estas reformas vinculadas próximamente a la Ley del Sistema de Seguridad Pública, me parecen de la mayor importancia.
Es hacer que el sistema se vea como un todo. Es no perder la integralidad en el enfoque. Es hacer que haya tipos penales mejorados o tipos penales nuevos que sancionen de manera severa a quienes en un ejercicio abusivo del depósito de confianza que les dio la ciudadanía al haberles permitido servirla en las posiciones de policía, agente del Ministerio Público, perito, pudieran, con esos conocimientos, de algún modo ventajosos y privilegiados, usarlos en perjuicio de la sociedad mexicana.
Por ello, la idea de este paquete de reformas al Código Penal es castigar con la mayor severidad a quienes bien podríamos no sólo tratar de criminales, sino de traidores, a la gente que tuvo acceso a la información policial, a la gente que pudo portar una insignia o pudo echar mano de un vehículo oficial, y que comprobadamente fue o peor aún es integrante de las fuerzas de seguridad pública.
Por ello, después de un importante, respetuoso y edificante debate en la Comisión de Justicia, hemos aprobado un dictamen que ahora está a la consideración de la asamblea para completar, para culminar un proceso legislativo. Éste será un instrumento útil para las policías, para la Procuraduría, la federal y las de los estados, y para los jueces, para hacer que como instituciones del Estado mexicano podamos estar a la altura de la confianza que han depositado en nosotros.
Les pido a todas y a todos mis compañeros diputados, su voto aprobatorio, a fin de que cuanto antes pase a la Cámara de revisión y de esa manera estemos en condiciones de dar un instrumento más a la sociedad mexicana, a las instituciones públicas, para hacer que las posiciones del Congreso de la Unión vayan al terreno de lo concreto, al mundo cotidiano y hacer que la imposición de penas a quienes lo merecen, deje de ser parte del exceso retórico y forme parte de un asunto de todos los días.
Gracias por su atención.
|