» Página Principal
» Actividades legislativas
» Discursos y conferencias
» Currículum
» Contacto
» Trayectoria en el Senado
» Actividades docentes
Los Dichos y los Hechos
 
¡HACER PATRIA!
martes 12 de enero de 2010
Pareciera que en este inicio de año, fecha propicia para el establecimiento de nuevos propósitos, el refrendo de objetivos anteriores y el comienzo del cumplimento de renovados fines, “hacer patria” bien podría ser el proyecto compartido por los mexicanos. La intención de engrandecer –en el sentido amplío del término- la tierra de nuestros padres, no tendría que generar polémica en el año de la conmemoración del Bicentenario de la independencia nacional. Una manera de que ese incontrovertible objetivo llegue a ser genuinamente compartido por la mayoría, es actuar y trabajar persuadidos de que, por encima de toda pretensión personal, grupal o partidista, económica o de cualquier otro tipo, siempre prevalezca el interés superior de la nación. Éste debe ser el sustento, el eje y el fin de nuestro sistema social y de la vida política mexicana.

Se dice con cierta razón que los grandes problemas nacionales se han configurado de tal suerte y se han desarrollado a tal grado que saltan a la vista y, en no pocas ocasiones, junto a ellos, sus posibles soluciones emergen con tal claridad que las hace parecer obvias. Hay quien considera que hay rumbo, lo que falta es energía; hay ruta, pero se adolece de impulso; hay dirección, pero carecemos de liderazgo.

En septiembre pasado, en el terreno de lo estrictamente político e institucional, el Presidente de la República hizo alusión de algunas propuestas de solución, y dos meses después presentó una decena de planteamientos que recogió del ambiente político y académico y que, si bien todavía podrían resultar insuficientes para resolver todos los asuntos políticos pendientes o requerirían un nuevo enfoque o adquirir mayor profundidad, lo cierto es que, grosso modo, las ideas gozan de relativo respaldo entre los especialistas.

Nadie desconoce la urgente necesidad de reactivar la economía, ni la importancia de mejorar el combate al crimen organizado, por mencionar dos de las cuestiones más apremiantes, pero éstas no deberían aplazar otros asuntos importantes.

De lo contrario, es probable que aquel planteamiento siga el destino de tantas discusiones nacionales que, a pesar de su importancia, han resultado relegadas por la coyuntura. Así sucedió con lo relativo al federalismo fiscal –reforma fundamental del Estado mexicano que avanzó en el Senado de la República a finales de la LIX legislatura, pero se interrumpió- y, en general, con los resultados de la Convención Nacional Hacendaria de 2004, así como con buena parte de los trabajos de la Comisión para la Reforma del Estado del año pasado, cuyo resultado más palpable, el nuevo sistema de justicia penal, se incorporó al texto constitucional, pero sobre el cual el Ejecutivo ha avanzado poco en su implementación a pesar de la exigencia ciudadana de contar con una justicia más eficaz.

Inmerso el país en una decena de procesos electorales locales, con la algidez que han alcanzado las expresiones y las descalificaciones entre el gobierno y las más importantes fuerzas políticas, con el cúmulo de asuntos políticos sin resolver que prevalecen en la agenda nacional, parece francamente difícil que prospere una discusión que conduzca a acuerdos a partir de la propuesta presidencial, a pesar de la coincidencia que algunos de sus contenidos concitan.

Aquí es donde bien podría hacerse un llamado a actuar con patriotismo. Tan indispensable como idealista parece ser la necesidad que surge de abrir un espacio de negociación política aparte, un paréntesis a la mitad del párrafo que describe las diferencias de los políticos del momento, que de paso a acuerdos políticos fundamentales, necesarios para que este país que tiene un gran pasado, vislumbre de una vez su gran futuro.

ccq@cesarcamacho.org