Iniciativa de reforma al artículo 55 de la Ley del Servicio Exterior Mexicano.
C. PRESIDENTE DE LA MESA DIRECTIVA
DEL H. SENADO DE LA REPÚBLICA,
Presente.
César Camacho Quiroz, Senador de la República a la LIX Legislatura del Honorable Congreso de la Unión e integrante del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, en uso de la facultad que me confieren los artículos 71 fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y 55 fracción II del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, acudo a presentar la siguiente Iniciativa de Reforma al artículo 55 de la Ley del Servicio Exterior Mexicano, con arreglo a la siguiente
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
Históricamente, nuestra política exterior ha sido un digno reflejo de identidad, tradición y principios de los mexicanos, al ocupar un lugar sobresaliente dentro del Concierto de las Naciones, en donde principios y acciones en la materia, han sido muestra inequívoca del compromiso adquirido por México con otros países y Organismos Internacionales.
El entorno de un mundo convulsionado y complejo, nos lleva a la búsqueda de las mejores fórmulas para hacer frente a los nuevos retos y oportunidades del siglo XXI, en el quehacer internacional.
La situación actual, nos exige utilizar al elemento estratégico con el que cuenta el Gobierno Federal para atender eficientemente y multiplicar sus relaciones internacionales, que es el Servicio Exterior Mexicano, cuerpo apartidista, e instrumento del Estado Mexicano que debe trascender gobiernos y sobre todo estar conformado por expertos en los muy diversos temas de las Relaciones Internacionales.
Lamentablemente, en los últimos años la diplomacia mexicana ha estado en manos de grupos de inexpertos, ajenos y faltos del saber diplomático, que han llevado a nuestra política exterior a sus más bajos grados de reconocimiento en el mundo.
De ahí, que es requisito indispensable que para recuperar ese reconocimiento, contemos y sigamos contando con los miembros de carrera del Servicio Exterior Mexicano, quienes de manera comprobada a través de un ejercicio comprometido, serio y profesional, enaltecen a la Nación más allá de nuestras fronteras, logrando así desarrollar a favor de México, una política exterior prestigiosa y trascendental en el mundo globalizado.
Logros difíciles de alcanzar, sin la habilidad y capacidad para una adecuada defensa del interés de los mexicanos en el exterior, cualidades ambas que sólo se obtienen a través de la experiencia adquirida con el tiempo; es decir, a lo largo de muchos años de servicio dedicados a esta noble tarea.
Sin duda que los principales encargados de esta importante labor han sido y seguirán siendo, cuerpo permanente de funcionarios de Estado, cuyo objetivo primordial es el bien y el futuro de México.
En ellos, reconocemos un indiscutible prestigio ganado gracias a su preparación, competencia y superación constantes, que han hecho del arte de la diplomacia un valor nacional expresado a nivel internacional.
Baste recordar que, en nuestro pasado histórico han sido muchos los diplomáticos mexicanos que, evocando lealtad, compromiso y entrega, han aportado nutrientes vitales en la construcción de nuestra política exterior.
El humanismo y la paz; la no intervención; la defensa de la soberanía y del orden jurídico; así como el desarme mundial, fueron algunas de las mayores contribuciones que nos legaron hombres ilustres como Matías Romero, Genaro Estrada, Isidro Fabela, Luis Padilla Nervo, Jaime Torres Bodet, Octavio Paz y Alfonso García Robles, entre muchos más, y que a la fecha conforman un enorme acervo diplomático, patrimonio de todos los mexicanos.
De ahí que esta rica y vasta experiencia debe ser aprovechada al máximo por las actuales y nuevas generaciones de hombres y mujeres de nuestra diplomacia que ya están enfrentando los retos y oportunidades del siglo XXI, bajo la premisa básica de que la política exterior debe ser una herramienta al servicio de las mejores causas de México.
Necesitamos, mediante una política exterior de Estado y no del gobierno en turno, revalorar la entrega y señaladamente los años de permanencia en sus funciones, de los más capacitados diplomáticos de carrera del Servicio Exterior Mexicano.
De aquéllos que además de manera comprobada, hayan cumplido con su obligación de actuar con apego a la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia que corresponde a todo servidor público en el desempeño de sus empleos, cargos o comisiones, de conformidad con el artículo 41 de la Ley del Servicio Exterior Mexicano, a fin de que continúen por más tiempo fortaleciendo su actuación tanto en México como en el extranjero, pues requerimos disponer de cuadros cada vez más experimentados en el campo de las relaciones internacionales y la diplomacia.
Si bien en estos momentos la Ley del Servicio Exterior Mexicano en su artículo 55 contempla para la jubilación de los miembros de carrera del servicio exterior los 65 años de edad, es evidente que a lo largo ya de varios años en el mundo entero la expectativa de vida ha continuado incrementándose de manera notable.
Desde mediados del siglo XX, la esperanza de vida ha aumentado en promedio 20 años. Según los cálculos de los demógrafos de Naciones Unidas realizados en 2002, del año 2000 al 2050 el número de personas de la tercera edad aumentará aproximadamente de 600 a casi 2,000 millones, poco más de 200%.
Antes de que pasen 50 años, habrá en el mundo, por primera vez en la historia, más personas mayores de 60 años que menores de 15.
Mientras que en la actualidad, una de cada 10 personas tiene más de 60 años de edad, y en el año 2050 la proporción será de una por cada 5.
Es así, como el envejecimiento de la población pasa a ser actualmente una cuestión de primordial importancia para casi todos los países del mundo que, según las proyecciones, envejecerán con rapidez en la primera mitad de este siglo.
En este sentido, el grupo de personas de la tercera edad que crece más rápidamente es el de los más ancianos, es decir, los que ahora tienen 80 años de edad o más, y que en el año 2000 ascendía a la cantidad de 70 millones, grupo que como ya se señaló, en los próximos 50 años se quintuplicará.
En el caso de México, se calcula que en los próximos 15 y 20 años, la estructura poblacional resentirá la presión de los adultos mayores, ya que aumentará fuertemente a partir del 2020.
Cifras oficiales indican que los mexicanos de entre 15 y 24 años conformarán la mayoría de la población en edad laboral en las próximas tres décadas, lo que contrastará con el proceso de envejecimiento demográfico nacional.
Asimismo, que en los últimos años el aumento en la esperanza de vida de los mexicanos ha pasado en el caso de las mujeres, de 76.5 a 77.4 años y en el de los hombres, de 71.6 a 72.4 años, como consecuencia en buena parte de los cambios demográficos, y también por los adelantos en la medicina, que permiten alcanzar más años de vida en las personas.
Por lo tanto, estaríamos hablando de que las edades antes mencionadas son el promedio de la población, por lo que en muchos casos pueden ser mayores, y la tendencia es que sigan aumentando, pues de acuerdo al Consejo Nacional de Población, CONAPO, los últimos estudios coinciden con los hechos a nivel internacional, resaltado que la esperanza de vida podría subir más de 11 años en los próximos 50 años.
En este contexto, la Organización Mundial de la Salud, OMS, ha establecido el límite en 75 años, para adquirir el derecho a la jubilación.
Por otra parte, es innegable que no podríamos abordar por separado el tema de la jubilación, sin tomar en cuenta el de las pensiones, ya que de manera indirecta estaríamos igualmente coadyuvando, por un lado, a disminuir la enorme carga que recae sobre las finanzas públicas puesto que ahora son estos recursos los que cubren las pensiones en curso de pago y los que garantizan las pensiones mínimas del futuro; y por el otro lado, la que recae en los hombros de una población de trabajadores cada vez más jóvenes.
Sabemos que esta tendencia no sólo se mantendrá, sino que se hará más demandante a corto plazo, provocando una serie de efectos socioeconómicos importantes como son un mayor gasto en salud, en infraestructura médica y en la construcción de vivienda.
Así como el incremento de la población senil con respecto al número de personas en edad de trabajar. Al igual que una mayor demanda en cuanto a pagos de pensiones, creación de programas sociales y promoción de la asistencia social, entre otros.
Por esto, la seguridad social representa ya un serio problema para el gobierno, en el que el envejecimiento demográfico es ya un serio reto para los sistemas de jubilación, al incrementarse la cantidad de trabajadores que sobrevivirán a la edad de 65 años y que cobrarán sus pensiones.
Ambas tendencias implican que el sistema de pensiones no sólo debe cubrir los costos de jubilación y de salud para una mayor cantidad de personas, sino también por más tiempo.
En el futuro, se estima que se requerirá un sistema de seguridad social tres veces mayor al actual.
En el 2030 la población mayor de 65 años, en comparación con la de ahora, requerirá un incremento importante de más del 100% de recursos para solventar los costos de un mismo sistema de pensiones con mayores niveles de cobertura, beneficios y montos de jubilaciones.
De ahí que es importante desde este momento, prever medidas para ayudar a aligerar esta problemática, pues la seguridad de las pensiones es una de las principales preocupaciones mundiales, considerando que en términos generales fueron diseñadas para estructuras demográficas diferentes.
En tal virtud, entre las modificaciones que se han producido en casi todas las reformas a los sistemas de pensión en el mundo, está el aumento de la edad necesaria para poder retirarse.
En la presente Iniciativa, no se fija en estricto un aumento de edad, pero se favorece que el personal continúe laborando hasta una edad mayor.
Es el caso de varios países que han reformado rápidamente sus sistemas de pensiones debido al envejecimiento de la población, en donde un sector cada vez más pequeño de personas debe pagar las pensiones de un creciente grupo de jubilados.
Fue lo que hicieron en Europa los Gobiernos de Francia y Austria, como el de Brasil en América Latina, tomando como base el resultado de diversos estudios que concluyeron que una de las soluciones más obvias para este problema, era la de aumentar la edad de jubilación.
En tal virtud, no podemos desconocer que en México la seguridad social juega un rol preponderante en el proceso de la transición demográfica que vive nuestro país, especialmente en el proceso de envejecimiento de la sociedad.
Simplemente, de acuerdo con cifras actuales, los trabajadores que se pensionan en el ISSSTE reciben pagos 20 años después de haber dejado su actividad laboral.
Estas importantes razones, nos llevan a proponer una actualización de la Ley del Servicio Exterior Mexicano, reformando su artículo 55, toda vez que lo consideramos adecuado para continuar aprovechando la experiencia de los más capacitados miembros de carrera del Servicio Exterior, que como ya se señaló, sean además aquéllos que de manera comprobada, hayan cumplido con su obligación de actuar con apego a la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia en el desempeño de sus empleos, cargos o comisiones.
Lo anterior, se llevaría a cabo con base en sus méritos y labor y que cinco años previos a su jubilación no hayan sido sujetos a sanciones por faltas graves a sus obligaciones, para que se les pueda extender por más tiempo su edad de jubilación, para ir acorde con las tendencias internacionales en este sentido, y dentro del rango de la fijada por la Organización Mundial de la Salud, que establece el límite en los 75 años, para adquirir el derecho a la jubilación.
Resulta necesario y oportuno adecuar este ordenamiento con la finalidad de privilegiar y sobre todo, no desaprovechar la experiencia y capacidad acumulada durante muchos años por los mejores funcionarios de la Nación al servicio de la diplomacia mexicana.
Al ampliar el tiempo para su jubilación, estos miembros de carrera del Servicio Exterior, podrán así, continuar coadyuvando en la toma de decisiones del Gobierno Federal en materia de política exterior, determinando directrices y políticas de utilidad en torno a las acciones que nuestro país debe seguir para un desempeño eficiente y eficaz en la arena internacional, cuidando siempre los intereses nacionales.
Los miembros de carrera del SEM, columna primordial en la cual descansa la preservación de nuestra soberanía y defensa de los intereses de México, son y serán factor estratégico para la Nación al poder contar con un mayor número de años con la experiencia ganada a través de ellos.
En nuestro país, así como en las Representaciones extranjeras, el cúmulo de conocimientos y prácticas adquiridas en el manejo de la política internacional por parte de nuestros diplomáticos, se ha traducido en un mejor proceso en las negociaciones internacionales bilaterales y multilaterales, ya sea entre gobiernos, como en los organismos internacionales.
Es claro que la defensa del interés nacional en el extranjero, se basa en un Estado que sea efectivo y eficaz en política exterior y, que para lograrlo, deberá tener necesariamente como apoyo, como aliada a una diplomacia experimentada y bien preparada.
Por lo anteriormente expuesto, me permito someter a la consideración de esta H. Asamblea, la siguiente:
Iniciativa con Proyecto de Decreto que reforma el artículo 55 de la Ley del Servicio Exterior Mexicano.
ARTÍCULO ÚNICO.- Se reforma el Artículo 55 de la Ley del Servicio Exterior Mexicano para quedar como sigue:
Artículo 55.- Causarán baja por jubilación los miembros de carrera del Servicio Exterior que cumplan 65 años de edad, salvo en el caso de aquéllos que voluntariamente decidan posponer su jubilación y que hayan cumplido cabalmente con las obligaciones establecidas en el artículo 41 de la presente Ley, y que en los cinco años previos no hayan sido sujetos a sanciones por faltas graves a sus obligaciones.
Quienes hayan pospuesto su jubilación de conformidad con lo establecido en el presente artículo, causarán baja al cumplir 70 años de edad.
Los miembros de carrera del Servicio Exterior que durante 10 años anteriores a su jubilación no hayan sido objeto de sanciones, serán jubilados en el rango inmediato superior, al igual que quienes, reuniendo este requisito se jubilaren al haber computado treinta años de servicio, en términos de la legislación aplicable.
TRANSITORIOS
PRIMERO.- El presente Decreto entrará en vigor a los treinta días naturales siguientes a su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
SEGUNDO.- Las jubilaciones que se encuentren en trámite conforme al artículo que se reforma mediante el presente Decreto, continuarán su curso, salvo que el servidor público correspondiente determine expresamente acogerse al nuevo régimen.
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